El Alcohol y Sus Consecuencias

ago 31, 2011   //   by admin   //   Alcoholismo, Consejería Espiritual  //  No Comments

La historia de las víctimas del aguardiente es una historia de vergüenza, de corrupción, de crueldad y ruina.

Ha robado a la cara la gloria de su salud, y en lugar de la tez natural del rostro, lo ha dejado enrojecido e irritado con el alcohol.

Ha quitado la belleza y la hermosura al rostro y lo ha dejado disforme y abotagado.
Ha robado a las piernas su fuerza, dejándolas vacilantes e inestables.

Ha quitado la firmeza y la elasticidad de los pies para hacerlos débiles y falsos.

Ha robado a la sangre su vitalidad y la ha llenado de veneno, gérmenes de enfermedades y muerte.

Ha robado al rostro su virilidad y fortaleza y ha dejado en su lugar las señales de la sensualidad y de la brutalidad.

Ha corrompido la lengua con blasfemias, necedades e infamias.

Ha inclinado las manos al mal, haciéndolas instrumentos de brutalidad y asesinato, en vez de serlo de utilidad y bien hacer.

Ha roto los vínculos de la amistad y ha sembrado los gérmenes de la enemistad.

Ha hecho del padre cariñoso y del cumplido esposo, un hombre tirano, áspero y homicida.

Ha transformado a la madre cariñosa y a la esposa hogareña en una verdadera fiera infernal y en la encarnación de la brutalidad.

Ha robado a la mesa su abundancia, obligando al hombre a llorar de hambre y pedir limosna en la vía pública.

Ha llenado de criminales los juzgados, penitenciarías, cárceles y casas de corrección.

Ha poblado las casas de asilo y manicomios con sus infortunadas víctimas.

Ha llenado nuestro mundo tan bello, de lágrimas, gemidos, lamentaciones y odios; y a muchos pobres desamparados, de miseria y desesperación.


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