Perversion del Vino

ago 31, 2011   //   by admin   //   Alcoholismo, Consejería Espiritual  //  No Comments

“Veneno de serpientes es su vino, y ponzoña cruel de áspides” Deuteronomio 32:33.

La fermentación siempre ha sido un símbolo de corrupción, y en la ciencia y en la naturaleza es en sí misma pudrición, descomposición, deterioro y putrefacción.

El alcohol nunca se encuentra en ningún producto de la naturaleza, nunca fue creado por Dios, y es esencialmente un producto artificial preparado por el hombre a través del proceso destructivo de la fermentación.

Por favor note estos versículos de advertencia:

“Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, Lleno de mistura; y él derrama del mismo; Hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra” Salmo 75:8.

En este versículo se menciona un vino que se describe como fermentado. ¿Por qué? Para distinguirlo del vino no fermentado seguramente. Naturalmente, como es fermentado, es asociado con la maldad, “lo beberán los impíos de la tierra”.

“¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!” Isaías 5:11.

“Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se regocijaba” Isaías 5:14.

“¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida” Isaías 5:22

“Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio. Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio” Isaías 28:7-8.

“Fornicación, vino y mosto quitan el juicio” Oseas 4:11.

“Vendieron las niñas por vino para beber…” Joel 3:3.

“Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará…” Habacuc 2:5.

“No estés con los bebedores de vino…” Proverbios 23:20.

“No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la sidra; no sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los afligidos. Dad la sidra al desfallecido, y el vino a los de amargado ánimo. Beban, y olvídense de su necesidad, y de su miseria no se acuerden más” Proverbios 31:4-7.

“No os emriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu” Efesios 5:18.

“¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, Para los que van buscando la mistura. No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; Mas al fin como serpiente morderá, Y como áspid dará dolor. Tus ojos mirarán cosas extrañas, Y tu corazón hablará perversidades. Serás como el que yace en medio del mar, O como el que está en la punta de un mastelero. Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió; Me azotaron, mas no lo sentí; Cuando despertare, aún lo volveré a buscar” Proverbios 23:29-35.

Aquí vemos que la Biblia nos ordena que ni siquiera debemos mirar al vino. Los padres deben enseñar esto a sus hijos. Cuando se enfrentan con un comercial o alguna publicidad de parte de la industria alcohólica, los padres deben tomar la oportunidad cuando ocurra para inculcar a sus hijos desde pequeño que deben tapar los ojos, que es algo que la Biblia dice que no se debe mirar, que ese producto es cochino, asqueroso y abominable.

No solo es pecado mirar el vino, es pecado venderlo. Eso significa que hay varios trabajos que un cristiano no puede tener, porque tendrá que comprometerse en esta área. Veamos Habacuc 2:15: “¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez! Te has llenado de deshonra más que de honra, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová vendrá hasta ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria”.

Hay los que tratan de torcer este versículo, diciendo que solo es pecado dar vino al prójimo si nuestra intención es llegar a ver su desnudez. Pero el mandamiento de no dar de beber al prójimo se encuentra en otra oración y es un pensamiento diferente. No solo se pronuncia un “ay” para el que desea ver la desnudez del otro, sino que hay otro “ay” para el que da esta bebida maligna a su prójimo. Aun si esto no fuera el caso, sabemos de Proverbios 23 que es un pecado mirar al vino intencionalmente, y sabemos que es imposible venderlo sin verlo.

Pasajes presuntamente problemáticos

No hay duda de que el milagro cuando Cristo cambió agua en vino en Juan 2 es citado más que todos los otros pasajes de la Escritura en fallidos intentos de justificar el consumo de bebidas alcohólicas.


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