Razones por las que Cristo no Convirtio Agua en Vino Alcoholico

ago 31, 2011   //   by admin   //   Alcoholismo, Consejería Espiritual  //  No Comments

En su librito “What the Bible Teaches about Drinking Wine”, el hermano Bruce Lackey comparte diez razones por la cual es imposible que Cristo hubiera tomado bebidas alcohólicas ni convertido agua en vino alcohólico en las bodas de Caná. Aquí aparecen en forma adaptada:

1. Por causa de su naturaleza santa.

“Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos” Hebreos 7:26.

“Los aguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” Juan 7:46.

2. El no pudiera haber contradicho las Escrituras.

5:17-18. “¡Ay del que da de beber a su prójimo!..”
Habacuc 2:15.

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” Mateo 5:17

Cristo no vino para violar las Escrituras, sino para cumplirlas.

3. La Biblia prohíbe el consumo de vino alcohólico por sacerdotes.

“No beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio” Levítico 10:9-11.

Cristo es nuestro Sumo Sacerdote:

“Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo” Hebreos 2:17.

4. La Biblia también prohíbe el consumo de vino alcohólico por reyes y príncipes

“No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la sidra; no sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los afligidos” Proverbios 31:4.

Cristo es el Príncipe de Paz (Isaías 9:6) y Rey de Reyes (Apoc. 19:16). En Mateo 27:11, se declaró el rey de los judíos.

5. Cristo no vino para engañar ni burlarse de la gente.

Proverbios 20:1 nos dice que el vino hace estas cosas, y aún mucho más en Proverbios 23:29-35.

6. Él no vino para enviar gente al infierno.

Isaías 5:11-14 nos dice que por cause del consumo de vino alcohólico el infierno tuvo que ensancharse. No, Cristo no vino para enviar las almas al infierno. Note las palabras de Juan 3:17 “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.

7. Cristo no vino para poner tropiezo a ninguno.

Romanos 14:21 nos indica que el que toma vino hace eso exactamente. “Bueno no es comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite”.

8. El milagro de convertir agua en vino no requiere que sea vino alcohólico.

Veamos el versículo 10 de Juan capítulo 2. Es dicho que en tiempos bíblicos, la costumbre era servir el mejor vino alcohólico primero, guardando lo peor para último, cuando la habilidad de saborear se había debilitado por causa de la embriaguez. ¡Pero el versículo 10 nos indica que esto no fue el caso en esta instancia! Estas personas definitivamente podían reconocer que el vino que Jesús había creado era mejor de lo que se sirvió al principio. Esto no hubiera sido posible si ya estaban intoxicados. A la verdad, ni el vino que se sirvió primero, ni el que Cristo creó, era alcohólico.

Muchos argumentan que Cristo cambió agua en vino alcohólico, porque la costumbre era tomar el vino de mejor calidad primero, y dejar lo inferior para el último. Se razona que al declarar el maestresala que el vino creado por Cristo era superior al primero, tendría que ser alcohólico. No olvidemos que Cristo es el que hizo este milagro. Tomando en cuenta que él tiene poder sobrenatural, pudo haber creado un jugo de uvas más delicioso y sabroso que el vino fino más caro del mundo. Él pudo haber creado un jugo de uvas que era más gustoso que cualquier vino intoxicante, o jugo de uvas, o cualquier bebida que jamás fue ingenuado por el hombre. –CG

9. El Señor no hubiera recibido la gloria al causar que personas ebrias se emborrachen aún más.

El versículo 11 se convierte en un versículo clave cuando notamos que dice que por este acto, Jesús “manifestó su gloria”. El versículo 10 nos indica que habían bebido mucho. Si hubiera sido vino alcohólico, ya estuvieran borrachos, o casi borrachos. Si Cristo hubiera convertido agua en vino alcohólico, entonces se hubieran emborrachado aún más. Tal acto no hubiera permitido que se manifestase su gloria.

10. Permitiendo que la gente se emborrache aun más no hubiera causado que sus discípulos creyeran aun más en él. Vea el versículo

Cristo estaba tan opuesto al vino alcohólico hasta el punto que él tomó vinagre (Juan 19:29-30) en vez de vino alcohólico al morir en la cruz. Marcos 15:23 “Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó”. No era porque Jesús no tuvo sed, pues en Juan 19:28 él clamó: “tengo sed”. Ciertamente es razonable concluir que rechazó el vino porque en este caso era alcohólico.

En ocasiones he oído de algunos bautistas u otros grupos evangélicos que sirven vino alcohólico durante la santa cena del Señor. No hay evidencia alguna que la copa que sirvió el Señor a sus discípulos en la última cena era vino alcohólico. 1 Cor. 11 no dice vino, sino copa. Mateo 26:29, en el relato de la cena del Señor nos dice “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi padre”. El relato de Marcos 14:25 y Lucas 22:18 contienen la misma verdad. El fruto de la vid por si solo nunca significa vino alcohólico en la Biblia. Representa el estado puro del jugo que la uva produce sin que sea pervertido por el proceso de fabricar vino alcohólico.

Algunos tratan de justificar el uso de vino alcohólico en la Cena del Señor al referirse a la frase “y otro se embriaga” en 1 Corintios 11:20-22 “Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciás la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo”.

Primeramente quiero declarar que la palabra “embriagar” en la Biblia no siempre significa el hecho de estar intoxicado. En el artículo “Saturated or Intoxicated”, el autor desconocido afirma que entre las definiciones de la palabra “embriaguez” en algunos diccionarios antiguos se encuentra “saciar”. Si leemos este pasaje otra vez con esta definición, tiene más sentido “…uno tiene hambre, y otro se sacia…” Hay varios pasajes donde la palabra embriaguez no puede significar intoxicación, en la forma que nosotros entendemos dicha palabra. Veamos algunas:

“Embriagaré de sangre mis saetas…” Deuteronomio 32:42.

“…Y se embriagará de la sangre de ellos…” Jeremías 46:10.

“…Bebereís hasta embriagaros de sangre…” Ezequiel 39:19.

Pero aún si la frase “otro se embriaga” sería de veras una referencia a intoxicación alcohólica, no comprobaría de ninguna forma que la Cena del Señor se puede llevar acabo con vino intoxicante. Vemos que en estos versículos el apóstol Pablo está reprendiendo a los de la iglesia de Corinto por la forma en que celebraban esta ordenanza sagrada. La clave es la frase de Pablo en el versículo 20 donde dice “esto no es comer la cena del Señor”.

La Biblia nos indica claramente que la copa es un símbolo de la sangre de Cristo.
1 Pedro 1:19 nos afirma que la sangre de Cristo es preciosa, sin mancha ni contaminación. El vino alcohólico no es puro ni sin contaminación. La uva y el fruto de ella, algo que Dios hizo en forma pura y natural, ha sido fermentado, o mejor dicho pervertido, en el proceso de vinificación, y no puede ser un símbolo de la preciosa sangre del Señor Jesucristo. Al contrario, ¡es insólito comparar ese diablo en forma liquida–del cual hemos sido advertidos en las Escrituras que no debemos tomar, mirar y repartir–y compararlo con la sangre redentora de Jesús!. ¡Qué blasfemia! La palabra copa en 1 Corintios 11 es poterion en griego, y nunca es traducido vino en la Biblia. 1 Corintios 10:21 “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios”.

1 Timoteo 5:23 es citado con frecuencia por los que defienden el consumo de bebidas alcohólicas. Dice así: “Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.” En este versículo debemos notar que el apóstol Pablo le aconseja a Timoteo, que sufre de enfermedades y problemas estomacales. El primer elemento de su consejo a Timoteo es que deje de tomar agua. Este consejo sin dudas es por causa de que mucho del agua en tiempos bíblicos era contaminada, pues no tenían formas modernizadas de purificar el agua. El agua contaminada no iba a aliviar sus enfermedades, y aún podría haber sido la causa de sus enfermedades o problemas estomacales. El segundo elemento de su consejo es que tome un poco de vino por causa de sus frecuentes enfermedades, y en especial para el bien de su estómago. Cualquier medico honesto le va a decir que el vino alcohólico no cura enfermedades y que no es bueno para el estómago. Aproximadamente el 78% de la uva consiste de agua, la cual es proveída por Dios en la naturaleza y se encuentra libre de contaminación. Al tomar el puro jugo de la vid, Timoteo podía tomar algo natural y saludable, y a la vez evitar la obligación de tomar agua que podría estar contaminada.

1 Tim. 3:8 “Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino…” Este versículo me mantenía confundido por muchos años. Si el vino al que se refiere este versículo es puro jugo de uvas, ¿por qué es que los diáconos sólo pueden tomar un poco? Si se refiere a vino alcohólico en este pasaje, como a simple apariencia parece ser el caso, ¿por qué es que el diácono aparentemente puede tomar algo, con tal que no sea mucho?

¿Será posible que se refiere a la prohibición de muchas clases de vino? O sea, si el diácono ya tiene la costumbre de beber el jugo de uvas frescas, no debe añadir a esa costumbre el consumo de vino intoxicante.

Otra interpretación se podría concentrar en la glotonería, también llamado pecado de gula. La glotonería es un pecado mencionando varias veces en las Escrituras. El Diccionario Everest Cima define la palabra gula como exceso en la comida o bebida, apetito desordenado de comer y beber. El contexto de 1 Tim. 3:8 no sólo nos indica que el vino intoxicante es prohibido, sino que el consumo excesivo de vino no fermentado en forma de glotonería también. Uno de los vicios del tiempo de la Biblia era comer y beber la noche entera durante fiestas, lo que consistía en un malgasto de comida y dinero, siendo una indicación de estar fuera de control. Se dice que en los tiempos antiguos hasta se usaba varios métodos artificiales para promover el hambre y la sed para poder seguir comiendo y bebiendo durante las fiestas. Cristo mismo fue falsamente acusado de ser glotón, cuando se le llama comilón en Mateo 11:19 y Lucas 7:34. El hecho de beber excesivamente, aún bebidas no intoxicantes, era un vicio prevalente en los días del Apóstol Pablo.

Muchos de los diáconos en las iglesias primitivas fueron salvos de idolatría, y en su condición inconversa estaban acostumbrados a la voluptuosidad. Los que eran disipados y voluptuosos preferían el vino cuya potencia era detenida por el filtro, porque les permitía tomar principalmente sin intoxicarse. Era un vino presuntamente libre de intoxicación. Ocho páginas del libro de William Patton están dedicadas a las diversas formas de crear vino con características y sabor semejante al vino tradicional, pero sin contenido alcohólico.

La argumentación que dice que, al prohibir mucho vino Pablo aprobaba el uso de un poco de vino, y de toda y cada clase, es adoptar un modo de interpretación peligroso y totalmente inconstante con el uso común. –Bible Wines, p. 115

“Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos” Mateo 11:19. Aquí Cristo hace mención de una acusación falsa en contra de él. En cuanto a la segunda parte de la acusación, tiene cierto grado de certeza, pues nuestro Salvador anduvo evangelizando entre publicanos y pecadores. Pero la primera acusación que él menciona es una mentira que se estaba repitiendo con motivos de dañar su credibilidad. El versículo anterior a este menciona el cargo contra Juan el Bautista, donde se le dijo demonio tiene. Si uno va a creer la acusación de que Cristo bebía vino intoxicante basado en el versículo 19, entonces tendría que creer que Juan el Bautista estaba endemoniado, basado en el versículo anterior. ¡Qué absurdo es el abuso de este versículo por los que buscan justificar sus prácticas abominables!

Cuan grande y significante se marca el contraste:

Uno es la causa de la intoxicación, la violencia y las angustias.
El otro representa consuelo y paz.

Uno es responsable por la falta de piedad y la causa de autodestrucción.
El otro es una ofrenda devota de piedad sobre el altar de Dios.

Uno es el símbolo de ira divina.
El otro el símbolo de bendiciones espirituales.

Uno es el emblema de condenación eterna.
El otro el emblema de salvación eterna.

La distinción entre el carácter del buen vino y el mal vino es tan claro como hombres buenos y hombres malos, o el día de la noche, porque uno es siempre el objeto de advertencias, es designado veneno literalmente, analógicamente, y simbólicamente, mientras el otro es comendado como refrescante e inocente, lo cual no se puede decir de un vino alcohólico.

¿Puede la misma cosa, en la misma condición como está, ser doblemente bueno y malo, un símbolo de ira, y un símbolo de misericordia, una cosa que debe ser deseada, y a la vez algo que debe ser evadido? Por supuesto que no. ¿Y es la Biblia, entonces, inconsistente en sí misma? De ninguna manera. (Adaptado de Bible Wines por William Patton)


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